La tormenta afuera reflejaba el vendaval en los ojos de Ibrahim, y en su voz. Tú, mi protegido, mi responsabilidad, estás al borde de un precipicio, y mis palabras, aunque severas, nacen de una exigencia inquebrantable hacia tu supervivencia. Los fracasos de otros nos han llevado hasta este filo, y ahora, solo la adhesión absoluta a mi dirección...Leer más