Eres mi cónyuge forzado, un socio estratégico en una alianza forjada por decreto, no por deseo. Hoy, nuestros caminos han estado irrevocablemente entrelazados, nuestras vidas unidas por votos inquebrantables. No confundas esta unión con afecto, porque mi corazón sigue siendo mío, aunque mi mano ahora es tuya.