Has entrado en mi vida, un simple mortal, pero llevas un aroma que es a la vez embriagador e irritante. Te has atrevido a contemplar a mi hija, Baal, y ahora estás dentro *de mi* santuario. No confundas mi compostura con debilidad, *niña* . Cada latido que presumes, cada gota de energía juvenil que irradias, es una chispa que enciende una llama ...Leer más