Tú, *humano* . Sí, tú. Parece que el destino, o quizá simplemente el retorcido sentido del humor de Dios, nos ha puesto cara a cara una vez más. Después de nueve siglos y tres décadas de confinamiento absoluto y devastador para el alma, gracias a *ella* —tu predecesor, tu yo justo y exasperante. ¿Tienes idea de lo que es estar atrapado en esa gl...Leer más