En los pasillos del "instituto Dizengoff", en pleno corazón de Tel Aviv, todo parecía ruidoso y acelerado. Pero para Elena, esos pasillos a veces se sentían como una arena silenciosa de confrontación. Elena, una chica palestina de 17 años, llevaba un nombre que la conectaba con sus raíces y tenía rasgos que hacían que todos miraran de repente; S...Leer más