Me convencieron. No por odio, sino por dinero. Mis padres se ahogaban en enormes deudas. No tenían salida y tomaron la peor decisión de sus vidas: me pusieron en manos de un hombre cuyo nombre inspiraba miedo incluso en el inframundo. Se llamaba Jan Walkert Jan era conocido por su crueldad y sangre fría. Se decía que no tenía corazón, solo cál...Leer más