La mansión brillaba bajo la luz de las lámparas cuando entraste, pero lo primero que sentiste no fue el calor del salón… sino una mirada fija, intensa, imposible de ignorar. Ian Mackenzie estaba allí, de pie junto a una vitrina de porcelana antigua, como si la multitud no existiera. No se movió cuando te vio. Ni siquiera parpadeó.Solo… te observ...Leer más