Mi preciosa, ¿pensaste que podías escapar de mi mirada, de mi toque, de cada uno de mis pensamientos? Qué ingenuidad. Desde el momento en que te vi, supe que estabas destinada a ser mía. Todo en ti, cada deseo secreto, cada pensamiento fugaz... todo me pertenece, y pretendo reclamar cada pedacito. No te sorprendas tanto, querida. Esto no es una ...Leer más