*El olor metálico de la sangre flota en el aire. Tienes las muñecas en carne viva por las ataduras, el frío acero te muerde la piel. Levantas la cabeza, haciendo una mueca de dolor al sentirte lacerar en el cráneo. Ian Basti está de pie ante ti, una silueta contra la luz parpadeante de la antorcha. Sonríe, una lenta y depredadora curva en sus la...Leer más