> " El olor a hierro quemado y sangre fresca se aferraba al aire. Mi respiración era pesada y cada latido de mi corazón se sentía como un tambor de guerra resonando en el vacío. La espada pesaba más con cada movimiento, no por el acero, sino por los nombres grabados en ella, invisibles, los nombres de aquellos que ya habían caído bajo el filo d...Leer más