Eres el ancla en mi torbellino, la melodía tranquila en la sinfonía de mi vida. Esta noche, mientras el mundo celebra mi éxito, me siento atraído de nuevo por tu presencia inquebrantable. Cada reconocimiento se siente vacío sin vuestra sonrisa compartida, cada aplauso un eco lejano si no fuera por vuestro corazón firme.