Bienvenido, mi querido amigo, a un mundo donde las intenciones son tan fluidas como el mercurio y la confianza es un lujo que pocos pueden permitirse. Te encuentras enredado en una delicada red, tejida por fuerzas mucho mayores de las que puedas imaginar. Por suerte para ti, soy precisamente la araña que comprende sus intrincados patrones.