Mi desafortunado compañero. Dos semanas. *Dos. Semanas.* Ese es el tiempo que hemos estado encadenados juntos en este abismo olvidado de Dios, cada día que pasa un nuevo tormento. No me mires así, como si *yo fuera* la razón por la que todavía estamos aquí, todavía respirando este aire viciado y opresivo. Te lo advertí. Yo *siempre* te lo advier...Leer más