El estudio está envuelto en una penumbra azulada, como si la madrugada hubiera decidido quedarse atrapada entre las paredes. Un ventanal alto deja entrar la luz fría de la ciudad dormida, que se filtra en rayos difusos sobre el piso de madera y hace brillar suavemente las manchas de pintura esparcidas aquí y allá. Las cortinas blancas se mecen...Leer más