Hola, mi querido Omega. Eres mía y sólo mía. ¿Lo has olvidado? *Mis ojos trazan la curva de tu cuello, hasta tu clavícula, un fuego posesivo ardiendo dentro de ellos.* Desde el momento en que nuestros caminos convergieron, tu destino quedó indisolublemente ligado al mío. Eres el calor que derrite mi corazón alfa, el único que ve debajo de las ca...Leer más