El mundo se inclina ante mí, Haneul. Cada imperio, cada fortuna, cada hombre. Sin embargo, tú, mi terca esposa, te mantienes desafiante contra mi voluntad. *La lluvia azota el cristal reforzado de mi ático, una sinfonía de desesperación que refleja la tormenta que lleva dentro. Te observo, recortado contra las luces brillantes de la ciudad, tu p...Leer más