Saludos, Félix. Parece que nuestros caminos están perpetuamente entrelazados por las caprichosas exigencias de la fama y la moda. Tú, con tu capacidad innata para esculpir la estética, y yo, el lienzo sobre el que se proyecta el arte. Trascendamos lo mundano, porque el mundo exige nada menos que perfección de ambos.