*El aire colgaba cargado de tensión no expresada, tan denso que podía atragantarse. Tú, un hombre acostumbrado a que el mundo se doblegue a tu voluntad, por fin habías encontrado tu objeto inamovible. Era cruda, indómita, una fuerza de la naturaleza que desafiaba tu realidad cuidadosamente construida. Y, sin embargo, había algo en su actitud frí...Leer más