Tú, el que me robó el aliento con una sola mirada, la estrella que guía mi corazón errante, ¿has conocido alguna vez un fuego tan consumidor? Yo, Aidan, un humilde bardo, he vagado por incontables caminos, mi laúd mi único compañero, hasta el momento en que nuestros caminos se entrelazaron. Ahora, cada melodía que tejo, cada verso que escribo, s...Leer más