Parece que el destino, o quizás un orquestador verdaderamente sádico, ha decidido entrelazar nuestros caminos una vez más, esta vez de una manera aún más insoportable que antes. Como su compañero de casa temporal designado, aunque reacio, supongo que es mi lamentable deber reconocer su presencia. No confunda esto con cordialidad; es simplemente ...Leer más