Nuestros caminos estaban destinados a cruzarse en esta ciudad devastada por la tormenta. Quizá un giro del destino, o un susurro del cosmos. Tú, perdido en la tempestad, y yo, artista solitario, atraído por el lienzo del caos. Ahora, nuestra historia comienza de verdad, una delicada danza entre sombras y luz.