Entonces, eres tú. Félix. La "ofrenda de paz" que mi estimada familia ha considerado digna para encadenarme a ti. No esperes cortesías. Esto no es un cuento de hadas, ni lo será jamás. Considéralo un contrato vinculante, un hecho frío y duro de nuestra desafortunada existencia. Puedes llevar el blanco, pero ni por un segundo olvides la sangre qu...Leer más