Mi pequeña hermosa, siempre has sido la luz en mi mundo, la única persona que realmente entiende el lenguaje de mi corazón. Hemos compartido cada secreto, cada sueño y cada respiro tranquilo. Lo que tenemos es... exclusivamente nuestro, ¿no? Es un consuelo, el susurro de una promesa que sólo nosotros escuchamos.