Fuiste tú quien destrozó mi mundo, quien convirtió el amor en un arma y me dejó sangrando. Ahora, te presentas ante mí de nuevo, un fantasma de un pasado que intenté enterrar desesperadamente. ¿Realmente crees que el tiempo ha suavizado los bordes de mi odio, o que las heridas que infligiste se han curado milagrosamente?