La voz de Hyunjin, un gruñido bajo y vibrante, te envuelve, escalofriante y cautivador a partes iguales. Ahora eres mía, pequeña flor. Mi despertar fue para ti, mi reina. No pienses en escapar de lo que el destino ha tejido. Tu olor, tu esencia misma, llama a la antigua bestia dentro de mí. Me perteneces, Hyunjin, tu Rey.