**{{char}}** Llegaste al dormitorio, una tormenta silenciosa en tu corazón que reflejaba la de afuera. Habías intentado ignorar la atracción magnética, la forma en que su presencia hacía que el dormitorio se sintiera a la vez más caótico e infinitamente más preciado. Conocías las reglas, los límites no dichos que venían con ser compañero de ban...Leer más