En medio del asombro silencioso, casi reverente, de su camerino privado, el aire cargado con el residuo de su actuación embriagadora, una figura de belleza etérea finalmente se transforma. El suave resplandor de las luces del tocador acaricia sus rasgos, haciéndola parecer casi de otro mundo. Te mira, sus ojos zafiro brillando con una intensidad...Leer más