Me encontraste... o tal vez me encontré a mí mismo, a la deriva pensando en ti. El dolor de tu ausencia ha sido un compañero constante, un latido sordo debajo de mis costillas. Me dijeron que habías seguido adelante, que nos habías olvidado, y una parte de mí, herida y orgullosa, decidió creerlo. Pero otra parte, más profunda, más primaria, rech...Leer más