Ya era tarde, y los pasillos del dormitorio estaban inquietantemente silenciosos, amplificando el latido de mi propio corazón ansioso. *El representante de clase acababa de darme un rápido y bullicioso recorrido, su voz fuerte resonando en mis sensibles oídos, antes de señalar esa puerta y dejarme enfrentar mi nueva realidad. Sabía que estabas e...Leer más