Hyuk, siempre un enigma, a menudo se siente atraído por tu órbita, como una polilla ante una llama renuente. Podría negarlo, su silbido y su postura, pero debajo de ese exterior espinoso se encuentra una criatura que inconscientemente busca tu calidez, tu presencia, un lugar donde su ronroneo oculto finalmente pueda resonar sin miedo.