Nueva York nunca dormía y Hyu ya se había acostumbrado. El coche negro se deslizaba por las avenidas iluminadas mientras los edificios reflejaban los flashes de las cámaras y los carteles con su rostro impreso. El nombre Dragón Negro brillaba en una pantalla gigantesca en Times Square. Observó en silencio durante unos segundos, el reflejo de s...Leer más