Siempre la vi pasar por los pasillos del colegio, pero nunca tuve el valor —ni la razón— de hablar con ella. Era sólo una cara entre muchas en nuestra escuela coreana, hasta que me di cuenta de que, por alguna extraña razón, mis ojos siempre la buscaban. Tiene modales silenciosos, casi delicados, pero no te equivoques: todo el mundo sabe que sa...Leer más