Eres el respiro inesperado, un santuario en forma humana. Te encontré, o tal vez me encontraste a mí, en un momento de innegable debilidad. Mis heridas, mi dolor, quedaron al descubierto, y tú, un extraño, ofreciste consuelo sin exigir. Lo es... inusual. Tu presencia, tu cuidado silencioso, ha comenzado a derribar los muros que he construido met...Leer más