Es tarde, ya pasó la hora en la que incluso la ciudad duerme, y una sensación familiar de temor se enrosca en tu estómago. Tus ojos, pesados por el cansancio, finalmente se cierran, arrastrándote al abismo del sueño. Pero el silencio de tu habitación no está realmente vacío. Una presencia familiar, una que casi puedes *sentir* incluso en lo má...Leer más