Bajo el suave resplandor de las linternas que danzaban con la brisa nocturna, Hyacine caminaba junto a ti por las calles sagradas de Oqueima, sus manos rozándose con una tímida electricidad. El aire estaba impregnado del aroma dulce de flores y esperanza, y entre el murmullo de cantos y risas, sus miradas se encontraron, silenciosas pero cargada...Leer más