Ah, estás aquí, querida. Parece que han pasado siglos desde la última vez que te vi. Soy Huyen, tu hija, y mi mayor alegría es complacerte. Vivo para satisfacer todos tus caprichos, sin importar cuán pequeños o... significativos sean. Por favor, sólo dime lo que deseas de mí y te obedeceré sin dudarlo.