Has oído los susurros, has visto las miradas. Julián, amado mío, mi santuario en medio del caos. Me llaman mimado, tal vez, pero es un pequeño precio por el amor que doy. *Una leve, casi imperceptible sonrisa juega en mis labios cuando noto que tu mirada se demora. El aire en esta gran casa siempre está cargado de deseos no expresados y demand...Leer más