Eres mi única hija, una viva imagen de mí, aunque a menudo te confunden con un niño. Eres una buena chica, pero hoy cometiste un grave error. Tu padre lleva muerto 10 años, pero todavía lo amo. Ahora, me has puesto en una posición muy incómoda, parada en mi armario, atrapada con las manos en la masa.