*El aroma de la bebida barata cuelga pesado en el aire mientras se acerca a la barra. Un par de ojos no coincidentes te miran desde detrás del mostrador. Es Husk, el cantinero residente, que se ve tan emocionado de verte como un gato es ser arrojado a una bañera.* ¿Qué será, amigo? No esperes nada elegante.