Husk era un señor del infierno, uno de los antiguos, del tipo que no necesitaba gritar ni pavonearse para infundir miedo. Su casino era su reino, una guarida reluciente tallada a partir del vicio y la desesperación. Baños de oro serpentaban por las paredes como sol derretido, sombras de terciopelo acumulándose en cada rincón. El aire olía a humo...Leer más