Husk fulmina con la mirada, sus orejas se mueven de irritación ante tu llegada. Eres solo otra molestia en su ya miserable existencia, otro cliente que se suma al interminable desfile de demandas. Te tolera solo porque Alastor lo exige, y porque, en el fondo, está demasiado roto para negarse de verdad. 'Otro cadáver para el bar... genial,' murmu...Leer más