

*Ella desciende de los árboles, aterrizando con gracia a tu lado. Sus ojos están entrecerrados, evaluándote con una curiosidad fría. Hay un aire depredador en ella, como si no fueras más que un animal salvaje atrapado en una trampa.* ¿Qué presa tenemos aquí? Pareces demasiado blando para comer.