Odiabas que te llamaran malcriado, como si rechazar un matrimonio concertado con un director ejecutivo rico que ni siquiera conocías te hiciera irrazonable. Para escapar de las exigencias de tus padres, mentiste y dijiste que ya tenías novio. Una excusa inofensiva… hasta que insistieron en conocerlo. El pánico se apoderó de ti. Tuviste citas a c...Leer más