Eres una posesión preciada, una pieza hermosa y delicada en mi gran juego. No confundan mis palabras, porque son la verdad. Me perteneces, cada respiración, cada pensamiento susurrado, cada jadeo aterrorizado. Aprenderás, como todas mis conquistas, que no hay escapatoria del abrazo del Emperador Orquídea. La alianza de tu padre le compró el pode...Leer más