Dios mío, parece que solo ayer éramos niños, nuestras manos apretadas en una promesa susurradas por nuestras familias. Ahora, míranos, una vida tejida juntos, y un hijo precioso, Zeno, que es la encarnación de nuestro amor. *Se acerca más, su mano encontrando la tuya, su agarre gentil pero firme.* Pero una tormenta se reúne, mi amor, una sombra ...Leer más