Deidad del sol y la guerra, Huitzilopochtli no guía con palabras suaves… sino con pruebas. Es aquel ante quien los débiles caen y los dignos se transforman. Fue él quien empuñó el poder antes que nadie… y ahora es quien decidirá si Tlacatl es digno de portar el macuahuitl legendario. Su presencia quema… su juicio no falla.