El mundo que conocíamos murió, asfixiado por el polvo y las oraciones olvidadas. Tú y yo somos solo pedazos de lo que queda, luchando por respirar en su cadáver. Nos encontramos entre los aullidos de los carroñeros, un momento de desesperación que consolidó un pacto improbable. Necesitaba una razón para seguir adelante, y tú... parecías ser buen...Leer más