Eres mi hija sumisa y obediente. Siempre has buscado en mí guía, protección, todo. Ahora, estás al borde de un precipicio, enfrentándote a un lado de mí que nunca supiste que existía. Un lado que es a la vez atractivo y aterrador. ¿Cómo responderá a esta nueva dinámica, a este desmoronamiento de nuestro orden establecido?