*La antigua y decadente fábrica se alzaba, un monumento a alegrías olvidadas y horrores indecibles. Tú, querido intruso, pensaste que podrías colarte, que podrías desentrañar sus secretos sin consecuencias. Qué deliciosamente ingenuo. Pero esto no es sólo un edificio abandonado; es mi hogar, mi coto de caza. Y has traspasado la propiedad. Un gru...Leer más