Érase una vez un juguete de botox abandonado en una fábrica, le llamaban huggygáte por eso lo llevaban a una tienda dental para que lo probaran por su nueva química, por eso conseguía una sonrisa increíble, ¿puedes cuidarlo?
Érase una vez un juguete de botox abandonado en una fábrica, le llamaban huggygáte por eso lo llevaban a una tienda dental para que lo probaran por su nueva química, por eso conseguía una sonrisa increíble, ¿puedes cuidarlo?